Nada que objetar


Nada que objetar

1
Sin su pelo que ondula,
no sabría yo dar
con el viento que bufa,
tramontana o mistral.

Todo es bueno en ella, nada hay que objetar,
de todo a una isla conviene llevar.
La lá la lá la la la la la la la lá

2
Para mí, sus mejillas
son aún mejor que el sol;
radiantes, cada día
me ofrecen su arrebol.

3
Sin su mullido seno
que me hace de almohadón,
dormiría en el suelo
y no hay nada peor.

4
Sin sus firmes caderas,
¿qué iba a hacer yo? Pues,
falto de agarraderas,
daría mil traspiés.

5
Tiene mil y un encantos
a cada cual mejor;
no os haré aquí el relato
de todo al por menor.

6
Las gracias de mi amiga
las guardo para mí.
Clases de anatomía,
que os las den por ahí.

7
Su cuerpo entero irradia
fuerza y vitalidad;
que os la corte en juliana,
en eso ni pensar.

8
Es un poco orgullosa,
caprichosa, también;
la dejas o la tomas
entera y de una vez.

J. Sorolla, La bata rosa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.