Sobre “Balada de las damas de antaño”


Sobre “La balada de las damas de antaño”

“La balada de las damas de antaño” es el único poema de François Villon que musicó Georges Brassens, y parece extraño porque Brassens adoraba a Villon, como se ve en “El medieval”.
A cuenta del tópico literario del “ubi sunt”, Villon hace desfilar a una serie de “damas antiguas”. Se trata tanto de personajes reales (de dudosa identificación en algunos casos) como ficticios. Para la traducción he buscado los nombres castellanizados, aun a costa de aumentar las dudas sobre su identificación.

Flora, según Boccaccio, era una famosa prostituta romana.

Archipíada (o Alcibíades) era un discípulo de Sócrates, que en la Edad Media fue tomado por una mujer, probablemente a causa de un error en la traducción de ‘La consolación de la filosofía’ de Boecio.

Thaïs posiblemente sea santa Thaïs, una cortesana egipcia que se convirtió al cristianismo.

Eco es la ninfa que se enamoró de Narciso junto a una fuente.

Abelardo y Eloísa, preceptor y pupila, fueron amantes secretos y tuvieron un hijo. Él era filósofo y fue castrado por orden de Fulberto, tío de ella. Eloísa acabó de abadesa en un convento.

Buridán es otro filósofo. Según una de las muchas leyendas amatorias que se le atribuyeron, fue uno de los amantes de la reina Margarita de Borgoña, y acabó, como todos, lanzado al Sena, si bien él se salvó porque había avisado a sus seguidores para que lo rescatasen.

Blanca puede ser la reina Blanca de Castilla, madre de San Luis.

Berta es la reina de los francos y madre de Carlomagno. Se decía que tenía un pie más grande que el otro.

Beatriz es la musa de Dante.

Ermengarda (o Haremburgis) debe de ser la hija de un conde del Maine.

Juana, la lorenesa, es Juana de Arco.