*La primera 2


La primera

1
Ya no recuerdo las batallas
del rey Rodrigo y de Almanzor,
de Trafalgar y de las Navas,
Tudela o Calatañazor.

Jamás en la vida
uno olvidará a
la primera chica
que uno pudo abrazar;
la desconocida
que no nos dijo “no”
-¿recuerdas, corazón?-
nos era tan querida…
Que sea buena chica
o una calamidad,
que sea puta o virgen,
qué más da, de verdad,
la que uno recuerda
y nunca olvidará
es la primera
que uno pudo abrazar.

2
En un instante se esfumaron
tantos recuerdos de Piedad,
y mi memoria ha traicionado
a Carmen, Rosa o Soledad.

Jamás en la vida
uno olvidará a
la primera chica
que uno pudo abrazar;

Brassaï, Estanque de 
Luxembourg

no fue negocio malo
aquel primer tú a tú,
cambié yo mi virtud
por un clavel temprano…
Que sea a lo fino
como gente “bien”,
o bien en la calle,
como perros sin ley,
la que uno recuerda
y nunca olvidará
es la primera
que uno pudo abrazar.

3
A ti que me diste el sagrado
bautismo de amor y de placer,
te guardaré, mi más preciado
regalo de Papá Noel.

Jamás en la vida
uno olvidará a
la primera chica
que uno pudo abrazar;

Català-Roca, La Chunga

perdí toda mi audacia
cuando se desnudó
-¿recuerdas, corazón?-,
¡qué nudo en la garganta…!
Si bien otras muchas
vinieron después,
entre todas las que
conocí y adoré,
la última, sin duda,
que uno olvidará
es la primera
que uno pudo abrazar.


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2 Comentarios en “*La primera

  • Tala

    Yo creía que Brassens era tan “francés” que la traducción de sus canciones perdería la originalidad, el humor ácido del autor, su amarga candidez… Y veo un Brassens muy auténtico en estas versiones. Sale Almanzor pero está la esencia del mejor Brassens. Muy conseguido. Enhorabuena.

    • Ramón (brassensencastellano) Autor

      Tienes razón, Tala. Las canciones de Brassens suenan “muy francesas”, pero en su caso eso no está reñido con ser también universal. Creo que hay dos cosas de Brassens (entre otras) que explican la devoción que despierta en todo el mundo: primero, la austeridad de su expresión, y segundo, la verdad de sus historias, que hace que las sintamos como cosa propia. Parece que detrás de cada canción hay un pequeño filósofo con el que se puede hablar tranquilamente.
      Gracias por tu elogioso comentario. No sé si en algún momento he conseguido lo que dices, pero lo voy a seguir intentando, porque me creo a Brassens y me gusta mucho el aderezo sentimental, irónico… de sus canciones.