*El medieval 2


El medieval

1
El reproche que, en conclusión,
a mis padres puedo hacer yo,
y es no haberse antes decidido
a jugar al “aquí te pillo”.
Nací, ni siquiera bastardo,
con algún siglo de retraso.
Noble Príncipe, perdonad,
soy fatalmente medieval.

2
No haber vivido yo lamento
allá por el mil cuatrocientos.
A mis amigos hallaría
en el Bodegón de La Piña,
a los gárrulos del argot,
a los novios de Montfaucon,
a sus ilustres señorías
del país de la truhanería.

3
Con la panza bien satisfecha
y apurada toda vergüenza,
yo saldría tras de Villón
a la caza de la ocasión,
remangando a las concurrentes
al cementerio de Inocentes,
mis amores, los de estos años,
no sufráis por celos de antaño…

T. J. Hubert Hoffbauer,  ‘Le cimetière des Saint-Innocents vers 1550’, grabado de finales del XIX
Federico Cantú, François Villon
4
A las monjas cortejaría,
tanto madres como novicias,
que, si se daba la ocasión,
no decían siempre que no.
Que saltaban los muros de
los conventos y alguna vez
los favores iban contando
con las cuentas de su rosario.

5
Considerando que, a su gusto,
cuatro evangelios no son muchos,
abrazaban en el “oremus”
la palabra nueva de Venus.
Es la abadesa de Pourrás
buena prueba, y siempre será
soberana del puterío
monacal del barrio Latino.

6
Con el tiempo un buen soldado
me empujaría hasta el cadalso.
Bien ajustada la golilla,
piernas al aire, expiraría.
La mandrágora salpicando,
hierba vital del ahorcado,
y bendiciendo con los pies
a la chusma apenada después.

Albert Robida,
Patíbulo de Montfaucon
7
Esto solo es una canción
si nos ponemos en razón.
Hoy las coliflores florecen
en las tumbas de los Inocentes.
Y La Piña, entrañable antro,
no es más que un bar americano.
Todo está de capa caída
en el reino de la truhanería.

8
He de morir, no en Montfaucon,
como un bobo sobre un colchón;
moriré, nada descarriado,
con quinientos años de atraso.
Que mi postrera reflexión
sea un verso de François Villon,
y que me lleve entre las manos
algún copo de nieves de antaño…

Que mi postrera reflexión
sea un verso de François Villon…
Noble Príncipe, perdonad,
soy un jodido medieval.