1
Cargado con la azada al hombro
y en la boca un dulce cantar,
y en la boca un dulce cantar,
cargada el alma de coraje,
él iba al campo a trabajar

Pobre Martín, pobre miseria,
cava la tierra sin descansar.

2
Para ganarse el pan, la vida,
desde que empieza a clarear,
desde que empieza a clarear,
él iba a laborar la tierra
en cualquier parte, aquí o allá.

Pobre Martín, pobre miseria,
cava la tierra sin descansar.

3
Sin traslucir en su mirada
la envidia ni la mezquindad,
la envidia ni la mezquindad,
labraba el campo de los otros
cava que cava, sin parar.

Pobre Martín, pobre miseria,
cava la tierra sin descansar.

4
Y cuando le llegó la hora
de ganar su último jornal,
de ganar su último jornal,
él mismo se cavó la tumba,
dándose prisa en acabar.

Pobre Martín, pobre miseria,
cava la tierra sin descansar.

5
Él mismo se cavó la tumba,
dándose prisa en acabar,
dándose prisa en acabar,
y se enterró sin decir nada
él solo, sin importunar.

Pobre Martín, pobre miseria
duerme en la tierra, descansa en paz.

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